Frente a ti,
al amanecer, en el crepúsculo
al mediodía, en la profunda noche,
te he visto
tal como eres:
Enojo, alegría.
Agónica, feliz, entusiasmada
todo el día
pegando al pecho los puños
golpeando, soplando
sin pausa.
O alargando el cuello hacia el cielo
para gritar, resarcirte
o inclinada, ojos bajos
absorbida en la meditación más profunda
o sueltas las trenzas doradas
insinuar las más bellas melodías.
También
desnuda de tu velo carmesí
mostrar un remate de tu carne sabrosa.
¡Qué lasciva y cachonda eres!
No sólo a mí
sino a más de cien mil emigrantes
nos llegó
tu llamada seductora e irresistible.
¡Oh París!
Tú, bellísima puta histérica.
Escritorio del mes (Javi)
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Este es el mi escritorio del mes, como veis, tengo un mac, me lo han
regalado por mi cumpleaños y estoy muy contento con él, aunque no dejaré a
mi magníf...
Hace 1 semana