header-photo

Luís Rosales

Hoy ya no pensaba actualizar más, como no pensaba dar nada ni aportar nada al mundo salvo unos cuantos ronquidos. Pero, ay, los caminos de Internet son inexcrutables y me he topado con algo de interés: a Luís Rosales. Sabía que había sido falangista, amigo de Lorca (tanto como para protegerle en su propia casa al estallar la Guerra Civil) y un buen poeta. Pero por Santa Wikipedia Bendita que sus poemas me han gustado más de lo que esperaba. Os dejo algunos (no necesariamente los mejores, esos son largos en exceso) para vuestro disfrute, deleite y desarrollo espiritual.

LARGA ES LA AUSENCIA

Tu soledad, Abril, todo lo llena.
Colma de luz la espuma y la corriente.
Aurora niña con su sol reciente.
Toro en golpe de mar como mi pena.

La soledad del corazón resuena
desierto ya como un reloj viviente,
como un reloj que late porque siente
la marcha de tu pie sobre la arena.

Y así vas caminando sangre adentro,
sangre hacia arriba, hacia el primer encuentro,
sangre hacia ayer en la memoria mía;

¡ay, corazón, donde me pisas tanto!,
¡qué soledad sin ti, cierva de llanto!
qué soledad de luz buscando el día.



AUTOBIOGRAFÍA

Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.



CANCIÓN DE LA NIEVE QUE UNIFICA AL MUNDO

Somos hombres, Señor, y lo viviente
ya no puede servirnos de semilla;
entre un mar y otro mar no existe orilla;
la misma voz con que te canto miente.

La culpa es culpa y oscurece el bien;
sólo queda la nieve blanca y fría,
y andar, andar, andar hasta que un día
lleguemos, sin saberlo, hasta Belén.

La nieve borra los caminos; ella
nos llevará hacia Ti que nunca duermes;
su luz alumbrará los pies inermes,
su resplandor nos servirá de estrella.

Llegaremos de noche, y el helor
de nuestra propia sangre Te daremos.
Éste es nuestro regalo: no tenemos
más que dolor, dolor, dolor, dolor.

Dios, según Descartes, no existe

Bueno, hoy en mi almuerzo mi hermano y yo hemos tenido una divertida discusión filosófica. Ha hecho que le saque de quicio y se vaya por los cerros de Úbeda (por qué no sabré los nombres técnicos de las falacias, con lo que humilla...) pero a mí personalmente me ha resultado entretenida. Y es que, mis amigables lectores, la lógica es una cosa entretenidísima...

Básicamente, nuestro debate se ha centrado en el simpático Descartes y su demostración de que Dios existe porque tengo la idea de Dios y tengo la idea de Dios porque Dios existe. Mi hermano no aceptaba ese argumento básico, así que le he propuesto otro para joder. Y como me gusta compartir, fardar y ver si me he equivocado (o mejor, demostrar que NO me he equivocado) aquí os lo pongo. Y con su equivalencia en premisas lógicas, para que veáis lo majo que soy.

Premisas de Descartes:

1. Toda res cogitans (ser humano; a) tiene la idea de perfección (b): a -> b

2. Si se tiene la idea de perfección, Dios existe (c): (a ^ b) -> c

3. Además, es imposible que haya una res cogitans tal que no tenga en sí la idea de perfección: (a ^ ¬b) -> (x =/= x)

Son unas premisas que simplifican mucho la idea, pero para lo que intentamos pueden servirnos. En la última, he representado la imposibilidad como un "entonces hay algo tal que es distinto de sí mismo". Dado que no existe nada que no sea igual a sí mismo (el que toda cosa es igual a si misma es una tautología básica), extraer esa premisa haría todas las demás inválidas.

Ahora veamos como funcionaría el argumento de nuestro amigo René en estas premisas y razonamiento:

4. Existe la res cogitans (ser humano): a

5. Dado que existe la res cogitans, esta tiene la idea de perfección: b (por Modus Ponens con 1, 4)

6. Existe la res cogitans y esta tiene la idea de perfección: a ^ b (por Introducción de la Conjunción en 4, 5)

7. Por ende, existe Dios: c (por Modus Ponens en 2, 6)

Pero, ay de nosotros... He aquí el argumento de Andrés, el ácrata (bonita palabra, ¿verdad? La acabo de ver en el diccionario) para joder al simpático Descartes:

8. Todas las culturas en tanto que formadas por seres humanos, son res cogitans. Hay culturas tales que no tienen la idea de perfección; por ende, hay seres humanos que, siendo res cogitans, no tienen idea de perfección: (a ^ ¬b)

9. Si hay res cogitans que no tiene la idea de perfección, hay algo que no es igual a sí mismo. Pero eso... es algo imposible, una contradicción, un absurdo y... ¡Oh, Dios mío! ¡SOY EL PAPA!

Y es que cuando tenemos algo imposible [(x =/= x) ^ (x = x)] (y tened en cuenta que tener (x = x), como tautología, se tiene siempre), podemos demostrar cualquier cosa. Uno de nuestros juegos favoritos en clase de Lógica era decir: "llueve y no llueve; por ende, soy el Papa".

Así es como se vence a Descartes por vía del relativismo cultural. Claro que yo juego con ventaja: no soy un hombre Ilustrado, tengo cultura como para ver que otros piensan otras cosas... Al pobre Descartes le hubiese sido imposible, dadas sus orteguísticas circunstancias, echar un vistazo a este argumento. Pero, ey, a mí me mola. Eso sí, mi hermano ha señalado que yo no soy capaz de rebatir a un tío tan inteligente como Descartes. Y mientras preparaba una sarcástica réplica, mi madre ha dado un argumento de peso: "Lleváis media hora discutiendo de lo mismo. Calláos ya."

Y así, por supuesto, termina el debate. Dicho sea de paso que la realidad ha sido literariamente aderezada para el disfrute de los lectores. Es que he de ser sincero, ahora que soy el Papa...

Un sueño dentro de un sueño; Edgar Allan Poe

Os dejo con este poema, no tan conocido, de nuestro alegre escritor norteamericano. No, no incluye a ningún gato. Ni tampoco es demasiado macabro... Quizás es precisamente por eso por lo que no se conoce tanto.



UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO

¡Toma este beso en tu frente!
Y, ahora despidiéndome de ti,
así mucho tengo que confesar—
No está equivocado, quien estima
que mis días han sido un sueño;
aún si la esperanza se ha volado
en una noche, o en un día,
en una visión, o en ninguna,
¿es por eso menor la ida?
Todo lo que vemos o parecemos
es solo un sueño dentro de un sueño.

Me paro entre el rugido
de una orilla atormentada por las olas,
y tengo dentro de mi mano
granos de la dorada arena—
¡Cuán pocos! aún como se arrastran
a través de mis dedos a lo profundo,
mientras lloro-¡Mientras lloro!
¡Oh Dios! ¿No puedo asirlos
con más fuerza?
¡Oh Dios! ¿No puedo salvar
uno de la despiadada ola?
¿Es todo lo que vemos o parecemos
solo un sueño dentro de un sueño?

A un mal predicador; Jovellanos

Quería poner algo decente de Jovellanos, tan excelso autor de nuestra lengua. Sin embargo, había olvidado lo básico: es del s. XVIII, un ilustrado. En el XVIII, las metáforas dejan de usarse, se busca la claridad y el enseñar... Y claro, eso deriva en una de las etapas de literatura más coñazo. Aún así, rebuscando, este poemilla me ha hecho gracia. Es sólo imaginarme a un cura de nariz ganchuda indignándose en el púlpito contra cómo visten las muchachas y se me escapa la sonrisa. Os lo dejo aquí, aunque sea un magro post y una cuestionable obra literaria. Comprendednos: hay exámenes.

A UN MAL PREDICADOR

Dijiste contra el peinado
mil cosas enardecido,
contra las de ancho vestido
y las de estrecho calzado,
por eso alguno ha notado
tu sermón de muy severo;
pero que se engaña infiero,
porque olvidando tu oficio,
sola la virtud y el vicio
te dejaste en el tintero.

The Flower Duet (Lakmé); de Leo Delibes

Sí, las actualizaciones se reducen por obra y gracia de junio, los exámenes y el Espíritu Santo. Sin embargo, y porque de cuando en cuando recuerdo que el blog existe, traigo esta pequeña, corta y muy muy bonita actualización musical. Se trata de algo de músiquilla operística de un tal Delibes que me encanta. Sobre todo las notas del principio me parecen de una sutileza genial. He de agradecer, desde luego, que fuese Almijara quien lograse darme el nombre. Sin más preámbulos:

Shitao

Aquí os dejo un fragmento de la obra "literaria" de Shitao. Era un calígrafo chino que vivió entre el s. XVII y XVIII, en los tiempos convulsos de un cambio de dinastía (más aún para él, miembro de la dinastía derrotada). Creó prácticamente su propia escuela, pero lo que me ha atraido de este fragmento es la repetición del "leitmotiv" de mar y montaña, montaña y mar... Quizás os guste:

"El mar posee el desencadenamiento inmenso, la motaña posee el encierro latente. El mar engulle y vomita, la montaña se posterna y se inclina. El mar puede manifestar un alma, la montaña puede transmitir un ritmo. La montaña, con sus cimas superpuestas, sus acantilados sucesivos, sus valles secretos y sus profundos precipicios, sus picachos elevados que despuntan bruscamente, sus vapores, sus nieblas y su rocío, sus humos y sus nubes hace pensar en el mar que rompe, traga, salta; pero nada de esto es el alma que manifiesta el propio mar: son solamente las cualidades del mar de las que se adueña la montaña. El mar también puede adueñarse del carácter de la montaña: la inmensidad del mar, sus honduras, su risa salvaje, sus espejismos, sus ballenas que saltan y sus dragones que se yerguen, sus mareas en oleadas sucesivas como cimas: éstas son todas cosas con que el mar se adueña de las cualidades de la montaña y no la montaña de las del mar. Tales son las cuelaidades de que se adueñan mar y montaña, y el hombre tiene ojos para verlo... Pero quien sólo percibe el mar a costa de la montaña o la montaña a costa del mar, ¡tiene en verdad una percepción obtusa! ¡Más yo sí percibo! La montaña es el mar, y el mar es la montaña. Montaña y mar conocen la verdad de mi percepción; ¡todo reside en el hombre, tan sólo por el libre impulso del pincel, de la tinta!"

Polack



Con permiso de los arriba firmantes, yo (Javi) os dejo un link para el myspace de cierto grupo granadino en el que podréis disfrutar de algunas de sus canciones... ¡Disfrutadlas!

www.myspace.com/polackgranada

Summer 78 - Yann Tiersen

Del simpático señor que nos trajo la BSO de Amelie, llega esta canción. Admitiré que a mis manos ha llegado gracias a Emilia, a veces conocida como "negra susia", pero sólo en los círculos menos recomendables como burdeles o internet. Por cierto, que no incluya el cutre-video del youtube que creía inevitable es también cosa suya. Bueno, a disfrutarlo:


Orlando; Virginia Woolf

Cuando digo que un autor es un genio, es por algo. Salvo cuando digo ser yo el genio, que no responde más que al onanismo mental y a las ganas de alimentar el ego y que, por cierto, nada tiene que ver con lo que nos ocupa. Tras un tiempo leyendo cosas de estudio, trabajos y demás, me congratulo en anunciar que he empezado a devorar otra novela de Virginia Woolf, la genial autora que nos dejó, entre otros, esa maravilla de La señora Dalloway. La obra es Orlando, una novela genial, llena de arte, de ironía, de opiniones sobre todo lo divino y lo humano... Imprescindible su lectura, de veras. Además, la traducción al español, al menos la que yo estoy leyendo, fue traducida por Borges (dos de mis autores preferidos, unidos al fin...) Para que conste la calidad de esta prosa, aquí dejo un par de fragmentos:


"¡Otra metáfora, por Júpiter! -exclamaba, al decir eso (lo que muestra el desorden y el laberinto de su estado mental y explica por qué razón la encina floreció y se marchitó tantas veces antes que Orlando llegara a definir el Amor)-. ¿Y para qué? -se preguntaba-. ¿Por qué no formular directamente en pocas palabras -y luego meditaba una hora, o tal vez dos años y medio el modo de formular directamente en pocas palabras- qué es el amor? Una comparación como la anterior es del todo falsa -argüía-, porque no hay libélula (salvo en circunstancias muy excepcionales) que viva en el fondo del mar. Y si la Literatura no es la Esposa y Compañera de Lecho de la Verdad, ¿qué será entonces? Maldito sea, ¿a qué decir Compañera de Lecho cuando se ha dicho Esposa? ¿Por qué no decir directamente lo que uno quiere, sin una palabra de más?

Entonces optó por decir que el pasto era verde y el cielo azul, para conciliar de algún modo el austero genio de la poesía, que no dejó nunca de reverenciar, siquiera de muy lejos. "El cielo es azul -repetía-, el pasto es verde." Levantando los ojos vio que, al contrario, el cielo es como los velos que Mil Madonas han dejado caer de sus cabelleras; y el pasto se apresura y se oscurece como una fuga de muchachas que huyen de sátiros velludos en bosques encantados. "A fe mía -dijo (porque había tomado la mala costumbre de hablar en voz alta)- no veo que una sea más verdad que la otra. Las dos son falsas...!" Y desesperó de resolver el problema de la poesía y de la verdad y calló en un hondo abatimiento"





"Podemos aprovechar esta pausa para hacer algunas declaraciones. Orlando se habría transformado en una mujer -inútil negarlo. Pero, en todo lo demás, Orlando era el mismo. El cambio de sexo modificaba su porvenir, no su identidad. Su cara, como lo pueden demostrar sus retratos, era la misma. Su memoria podía remontar sin obstáculos el curso de su vida pasada. Alguna leve vaguedad puede haber habido, como si algunas gotas oscuras enturbiaran el claro estanque de la memoria; algunos hechos estaban un poco desdibujados: eso era todo. El cambio se había operado sin dolor y minuciosamente y de manera tan perfecta que la misma Orlando no se extrañó. Muchas personas, en vista de lo anterior, y que tales ambios de sexo son anormales, se han esforzado en demostrar (a)que Orlando había sido siempre una mujer (b) que Orlando es ahora un hombre. Biólogos y psicólogos resolverán. Bástenos formular un hecho directo: Orlando fue varón hasta los treinta años; entonces se volvió mujer y ha seguido siéndolo."





"Lo cierto es que las diferencias de opinión suelen engendrar sangrientas revoluciones. Por menos han entrado a saco en ciudades, y un millón de mártires ha preferido morir en el tormento a ceder una pulgada de su parecer. No hay, en el tumultoso pecho del hombre, una pasión más fuerte que la de imponer su creencia a los otros. Nada puede secar la raíz de su dicha y llenarla de ira como saber que otro desprecia lo que él venera. Whigs y Tories, Liberales y Laboristas -¿qué razón les mueve a guerrear sino su prestigio? No es el amor de la verdad sino el deseo de prevalecer el que opone un barrio a otro barrio y hace que una parroquia premedite la ruina de otra parroquia. Todos prefieren la paz de espiritu y la sujeción de los otros al triunfo de la verdad y a la apoteosis de la virtud -pero esas moralidades pertenecen al historiador, y debemos dejárselas, porque son más aburridas que un día de lluvia."

Just like Heaven - The Cure

Rescatada del baúl de los recuerdos, he aquí un clásico (y tópico) que a mi personalmente me gusta muchísimo. Añado, por esto de aportar algo, la traducción de la letra.





"Enséñame,
enséñame
enséñame como haces ese truco
el que me hace gritar", dijo,
"el que me hace reír", dijo,
y me echó los brazos alrededor del cuello.
"Enséñame como lo haces
y te prometo, te prometo
que me escaparé contigo
que me escaparé contigo"

Dando vueltas en aquel mareante acantilado
besé su rostro y besé su cabeza
y fantaseé sobre todas las formas que tenía
de hacerle brillas.
"¿Por qués estás tan lejos?", dijo,
"Por qué ni siquiera sabes que estoy enamorada de tí,
que estoy enamorada de tí"

Tu, suave y única.
Tú, perdida y solitaria.
Tú, extraña como los ángeles.
Bailando en los océanos más profundos,
girando en el agua,
eres justo como un sueño

La luz del sol me devolvió a la conciencia,
debo haber dormido durante días.
Y moviendo los labios para respirar su nombre,
abrí los ojos.
Y me encontré solo, solo,
solo sobre el mar embravecido
que me robó a la única chica que he amado
y le ahogó en mis profundidades.

Tú, suave y única.
Tú, perdida y solitaria

justo como el cielo.

José Corredor Matheos; No sé si mis palabras

Sí, sé que me repito. Pero también, comprendedme, es que hacía demasiado tiempo que no colocaba nada de este magnífico poeta.


NO SÉ SI MIS PALABRAS


No sé si mis palabras
son de paz y consuelo
o de desolación.
Desolado es mi rostro
si me miro
en algún frío espejo,
desoladas mis manos
que sostienen el mundo,
desolada la mente
que sostiene mi mano.
La mirada se posa
serenamente en todo,
y el mundo se detiene,
el verso se detiene.

El general en su laberinto; Gabriel García Márquez

(...)

"No me imaginé que esta vaina fuera tan grave como para pensar en los santos óleos", le dijo. "Yo, que no tengo la felicidad de creer en la vida del otro mundo".

"No se trata de eso", dijo Révérend. "Lo que está demostrado es que el arreglo de los asuntos de la conciencia le infunde al enfermo un estado de ánimo que facilita mucho la tarea del médico".

El general no le prestó atención a la maestría de la respuesta, porque lo estremeció la revelación deslumbrante de que la loca carrera entre sus males y sus sueños llegaba en aquel instante a la meta final. El resto eran las tinieblas.

"Carajos", suspiró. "¡Cómo voy a salir de este laberinto!"

Examinó el aposento con la clarividencia de sus vísperas, y por primera vez vio la verdad: la última cama prestada, el tocador de lástima cuyo turbio espejo de paciencia no lo volvería a repetir, el aguamanil de porcelana descarchada con el agua y la toalla y el jabón para otras manos, la prima sin corazón del reloj octogonal desbocado hacia la cita ineluctable del 17 de diciembre a la una y siete minutos de su tarde final. Entonces cruzó los brazos contra el pecho y empezó a oír las voces radiantes de los esclavos cantando la salve de las seis en los trapiches, y vio por la ventana el dimante de Venus en el cielo que se iba para siempre, las nieves eternas, la enredadera nueva cuyas campánulas amarillas no vería florecer el sábado siguiente en la casa cerrada por el duelo, los últimos fulgores de la vida que nunca más, por los siglos de los siglos, volvería a repetirse.


FIN

Amigo mío. Antoine De Saint-Exupéry.




Amigo mío, tengo tanta necesidad de tu amistad. Tengo sed de un compañero que respete en mí, por encima de los litigios de la razón, el peregrino de aquel fuego.

A veces tengo necesidad de gustar por adelantado el calor prometido, y descansar, más allá de mí mismo, en esa cita que será la nuestra.

Hallo la paz. Más allá de mis palabras torpes, más allá de los razonamientos que me pueden engañar, tú consideras en mí, simplemente al Hombre, tú honras en mí al embajador de creencias, de costumbres, de amores particulares.

Si difiero de ti, lejos de menoscabarte te engrandezco.

Me interrogas como se interroga al viajero, yo, que como todos, experimento la necesidad de ser reconocido, me siento puro en ti y voy hacia ti.

Tengo necesidad de ir allí donde soy puro.

Jamás han sido mis fórmulas ni mis andanzas las que te informaron acerca de lo que soy, sino que la aceptación de quien soy te ha hecho necesariamente indulgente para con esas andanzas y esas fórmulas.

Te estoy agradecido porque me recibes tal como soy. ¿Qué he de hacer con un amigo que me juzga? Si todavía combato, combatiré un poco por ti.

Tengo necesidad de ti.

Tengo necesidad de ayudarte a vivir.

Telegramas de deseo a Sanaá; de Abd Al-Aziz Al-Maqalih

He aquí otra de las cosas que uno se encuentra en una antología de poesía árabe. La verdad es que me encanta este poemita, sobre todo donde el "me dijiste una vez"... Espero que lo disfrutéis o algo. Si no os gusta, siempre podéis quemarnos el blog :D





TELEGRAMAS DE DESEO A SANAÁ

Todos los días,
cuando me quedo a solas conmigo mismo
y tiro su equipaje,
cuando hago las maletas sobre las naves de los recuerdos,
te veo surgir en mis venas, como sangre,
como árbol, en mi sangre.
Veo que se va deshaciendo
el muro que cercaba y separaba lo que había entre nosotros,
nuestros brazos se encuentran,
y nuestros cuerpos se lanzan a abrazarse.

La tierra es la patria del poeta.
Su poema es el rostro del cielo.
Los mares, las ciudades de sus ojos.
-¿Fueron sinceros?
-No.
Desde que se ausentó tu rostro tras el humo de la desgracia,
sin patria me quedé
bajo el rostro del cielo,
sin patria osbre los mares.
Provocativa, irrestañable, tu herida yemení
fue, seguirá siendo,
la patria.

Me dijiste una vez
que era mucho más grande tu fuego que sus bocas,
que tu anhelo de agua
era más vasto aún que el deseo de la arena.
¿Qué ha podido pasar?
Las brasas están a punto de consumirse,
las arenas se arrastran sobre el cuerpo de sediento semblante.
Pero tu corazón está donde braman los mares profundos,
donde brama los vientos plenos de fuego.
Este corazón tuyo que me dijiste un día que moriría,
y seguirá siendo joven
y duro,
inmortales sus fuegos.

Estemos cerca, lejos.
Estemos lejos, cerca.
Me consumí...
Desde que tu cercanía es lejanía,
y lejanía tu cercanía.
Desde que no aguanta mi sangre el estar separados
ni acepta mi corazón estar sin tí.

Misión Bolivia 2009

Arabescos

Un poco por curiosidad y un poco por aburrimiento, me he puesto a cotillear en algunos libros de poesía árabe de todas las épocas. Aquí os dejo algunos poemas que me han parecido interesantes. La lástima es no saber árabe en absoluto, pues los recursos métricos de esa lengua se pierden por completo (al fin y al cabo, ni siquiera es indoeuropea...). En fin, espero que os guste:

RUINAS; de Umar Abu-Rixa

¡Detente... Pues aquí el hombre pierde sus sentidos.
¡Sólo arenas, escombros; derrumbado
un castillo con las almenas junto a los cimientos.
Asombrado, he vuelto la mirada en otrno mío,
preguntando a mi hoy por su pasado:
¿acaso no corría la vida sobre él?
¿ni en su grata existencia se cerraban los párpados?
¿y cumplía el Destino su sentencia
mientras los ruiseñores entonaban su dicha?...
Las pezuñas del Tiempo -devorador caballo-
casi pueden contarnos su tragedia.
No maman las espinas de sus senos,
ni grazna el buho tampoco en su cabeza,
y esas mismas arañas, aterradas,
están deseando huir de su prisión.
La mano destructora se ha cansado de él,
y hasta ella misma teme herirse a su contacto.
Aquí sólo se agitan quiméricos fantasmas.
Aquí sólo la muerte desespera.


CONFESIÓN; de Wafa Wachdi

Me admira
que, en tus ojos, la nostalgia
se me haga patria,
en la que rebelarme.
En donde enamorarme del guijarro,
juntar flores y espinas,
forjar las lanzas,
pavimentar las sendas,
disponer los montes de morada.

Me admira
que, en tus ojos, la nostalgia
se convierta en un pájaro emigrante
que los pone turbados.
Que siempre que en mis ojos aparece un rayo estremecido,
se le agitan las alas,
en temblor.
Que siempre que mis brazos le he tendido
-herido y entregado-
se queda en duermevela
sobre ellos.

Me admira
que, en tus ojos, la nostalgia
atraviese unos mares
que nunca conocieran las orillas.
Mi barco la vigila,
le da todo el cuidado que desea.
Pero sigue la mar atravesando
y siempre que divisa en lontananza
una orilla, se aleja.

Me admira
cubrir de besos la nostalgia
que descansa en tus ojos.
Para que vuelva luego con más fuerza.



COMO QUEREMOS; de Samih Al-Qasim

Si tú fueras un árbol,
yo sería ruiseñor que anidara en sus ramas.
Si un árbol fuera yo,
tú serías mi única fruta.

Si fueras una cueva,
yo sería pastor mojado por la lluvia que en ti se refugiara.
Si cueva fuera yo,
tú serías el eco permanente entre mis lados.

Sé nube,
y huerto seré yo confiado en tu gracia.
Sé colmada de alegría,
y seré corazón herido de tristeza esperando que llegues.
Sé tristeza agobiante,
y el músico seré que les dará salida a tus manantiales.
Sé noche, y seré día.
Sé día, y seré noche que te posea entera.
Sé cadáver,
y cadáver seré que repose en tus brazos.

Seamos como queremos,
para siempre:
Completándote en mi.
Completándome en ti.

Martina

Como buen narrador omnisciente que se dispone a contar una historia, debería empezar por describir a quien será la protagonista. Su nombre es Martina, nacida hará unos 30 años bajo el isgno de cáncer. Su hábito más desatacable es canturrear mientras cocina, actividad que odia y que sólo gracias a sus tarareos de salsa logra soportar. Le divierten, dice, las comedias románticas, pero no le hace ascos a las buenas pelis de acción. Además (decir que soy omnisciente no es gratuito) si algún día viese una película de Ozu, se enamoraría de este cineasta japonés. Martina se considera una buena chica y sus amistades comparten esta opinión. No es que sea del todo cierto, pues a lo largo del mundo también hay gente que dice odiarle. Yo, como narrador que todo lo sabe, puedo juraros que, sin ser perfecta, no es mala. Cuando ha hecho daño a alguien, ha sido por ofuscamiento, confusión, inseguridad o miedo, no por mezquindad: como todos, vamos. Martina sabe lo que es el sexo, el orgasmo y el estar cómoda con alguien como pareja, aunque aún no tiene muy claro qué es el amor. Ante sus conocidos, exhibe una visión cínica del asunto, pero abriga la secreta esperanza de que algún día conocerá a su Amor Verdadero, tal como suena, mayúsculas incluidas. Personalmente, no lo veo muy probable: de las 3024 personas adecuadas para ser su Amor Verdadero, la mayoría están en otros continentes, varios de ellos andan en la cárcel, unos cuantos son mayormente homosexuales. Los hay también que se dedican a la prostitución y los hay con otros múltiples defectos, prejuicios y dolores que impedirían a Martina empezar una relación seria con ellos, al menos tal y como están las circunstancias. No es muy probable, pues, que tenga suerte dada la drástica reducción de las cifras, ni siquiera que llegue a cruzárselos. Lo cual no quita que estaría mal por nuestra parte desilusionarle, de modo que ella abriga su callada esperanza. En la biblioteca de su barrio, a tres manzanas de donde vive y bajo el código CA-122-341-J se encuentra el libro perfecto para Martina, el que cambiaría su vida de leerlo. También hay otros 40 en distintas secciones que probablemente le harían replantearse la forma de encontrar la felicidad o entender el mundo, algunos de ellos en sentidos opuestos. El mundo está lleno de pequeñas conspiraciones de este estilo para hacer su vida más plena, cuestión de estadística, aunque de momento solo se haya topado con el sushi. Martina tiene una memoria no muy destacable, y siempre ha creído que no servía para estudiar. Trabaja de abogado, lo que junto a delineante, azafata, guia turística, bióloga molecular y teóloga budista conforma la lista de las ocupaciones en que sería más feliz. Martina no destaca en el arte de la conversación, aunque se le da bien escuchar las penas de niños, chicas adolescentes peleadas con sus amigas de toda la vida, echadoras de cartas, hombres jóvenes enamorados de una mujer madura, señoras premenopaúsicas divorciadas y otra gran cantidad de llorosos con los que es aún más difícil que se cruce. EL mundo es para Martina y, quizás, Martina es para el mundo. Martina... Bueno, no importa. Martina acaba de ser atropeyada y nos hemos quedado sin cuento.

Walt Whitman; ¡Escurríos, gotas!

¡ESCURRÍOS, GOTAS!

¡Escurríos, gotas! ¡Dejad azules mis venas!
¡Oh, gotas mías! Escurríos pausadas, gotas,
cándidas, de mi cayendo, gotead, sangrantes gotas,
de las heridas abiertas para liberaros de la que era vuestra prisión.
De mi rostro, de mi frente y mis labios,
de mi pecho, en el cual yo me ocultaba,
apresuráos hasta lo último, rojas gotas, gotas de la confesión,
colorad cada página, colorad cada canto de los que yo canto,
cada palabra de las que yo produzco, sangrientas gotas,
dejadles que conozcan vuestro fuego escarlata, que brillen,
saturadles a todos de vosotras mismas, sonrojadles y empapadles,
resplandeced sobre todo cuando he escrito o escriba, sangrantes llamas.
Dejad que todo se vea con vuestra luz, purpúreas gotas mías.

Doll face

Un pequeño corto de internet que es a la par genial, triste y bizarro. Espero que os guste.

Para siempre

Para siempre querría que estuviésemos así, para un para siempre musitado en azul. En verano para siempre, con la fruta madura, con las noches tan frescas arrojados en la hierba. Ojala pudiese ser, ojala para siempre, deseando para siempre que las manos se rocen. En un limbo, para siempre, donde no me importe el mundo, donde no importe saber si es o no que tú me quieres. Para siempre, para siempre murmurado en la luz. Dame sólo un para siempre esperando que me hables, dame un para siempre a solas escuchándote reír. Para siempre atisbando que sé que tú no me amas, para siempre, para siempre imaginar lo contrario. Descansemos para siempre charlando al pie de algún árbol, un toldo de verde y luz por encima para siempre. Despertando sin un beso que he soñado para siempre, con la sonrisa en los labios de saber que tú aún respiras. Para siempre ante tu luz, susurrando en tinta china, para siempre, para siempre un deseo que no te digo. Para siempre entrar al Cielo porque se acerquen tus pasos, toda gloria está encerrada en un desayunar contigo. Si tan sólo se pudiese seguir así para siempre, para siempre con tu voz jugueteando en mi nuca: para siempre solamente en este amor tan absurdo que tan sólo se pronuncia con la yema de los dedos. Llorando como algún ángel, con suavidad para siempre, para siempre consolarme e imaginar que me quieres. Sólo así, para siempre, tú a mi lado bajo el sol, yo conforme para siempre con un refugio a tu sombra. Finjamos así de juntos que el otoño no se acerca, que no amarillea las hojas con lentitud para siempre.